Cuando otros labios saben a hierro

Cuando el gesto es estrategia

Cuando el reloj de ceniza corre

Y las bocanadas se vuelven amargas

Cuando la compañía no basta

Y la soledad es deseada

Cuando esfumarse es preciso

Pero el agobio detiene

Cuando cara y cruz son lo mismo

Y dan igual los andenes

Cuando el suelo no vibra

Decides apagar el guiño

Y conformas el alma

Y te vuelves presente

Y elijes la ausencia

Y te preservas tu mismo

Cuando ya ni te excusas

Ni te dices detente

Pero cierras apuestas

Y reescribes tu mente

Cuando ya no te erizas

Cuando entregas tus restos

Y congelas la piel

Cuando agotas los trucos

y no deseas mentir

Entonces descansas

Pues es allí donde existes

y anhelas un fin

Que aún hoy se resiste.

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